03 octubre, 2006

No estoy acostumbrado/ 1º explicación posible


Canción para una mujer que no está
(Santiago Feliú)


Cada día creo que soy dueño al final
de un motivo nuevo que me impulse a ser más.

Oh no... ya sé; oh no... por algo lo he de cambiar

Miro alrededor para buscar el sol quizás
ese que me entibie cuando el día no esté más.
Oh, no..no sé; oh, no, sos vos mujer que no estás.

Dímelo destino si la puedo yo encontrar.
Ella es mi verdad, dime donde estás.
En la gran ciudad? o en la eternidad?,
en algún lugar de la inmensidad?,
dime donde está y si existe en realidad,
que con mis manos la puedo alcanzar;
sólo un momento yo quiero suponer,
que es mía, sólo mía y puedo amarla como sé...

Oh, no...ya sé; oh, no, que fácil es soñar.
Miro alrededor para buscar el sol quizás
ese que me entibie cuando el día no esté más.
Oh, no..no sé; oh, no, sos vos mujer que no estás.

02 octubre, 2006

Asi es mi vida

Aunque básicamente pueda parecer la historia de un tipo que no estaba para nada contento con la vida que lleva y busca llenar de alguna forma el vacío que tiene por medio de una experiencia psicótica, la figura que sobresale es la de Tyler Durden, que reniega de los parámetros que muchos consideran ideales, y cuya filosofía personal de la vida consiste básicamente en tocar fondo para alzarse a la cumbre.
Tras un largo proceso de aprendizaje, nuestro protagonista —a quien nunca le escuchamos decir su nombre, y que en los créditos aparece como El Narrador— comienza a adoptar la personalidad de Tyler, no sin antes experimentar, golpe a golpe, la dura experiencia que supone desprenderse de todos los esquemas con los que había estado viviendo hasta entonces. Una de estas "experiencias" va acompañada de una disertación por parte de Tyler sobre la Naturaleza de Dios. "Si Dios nos creó a Su imagen, y nosotros somos como somos, ¿esto no te da una idea sobre la Esencia de Dios? ¿Se te ha ocurrido que, tal vez, a Dios no le importas? Pues bien, somos los hijos no deseados del Creador, que así sea!" Los ecos del Satán de Milton se escuchan en las diatribas de Durden.

14 septiembre, 2006

Mi espacio y mi tiempo son lo único que tengo

Biografia de Pablo Neruda

(Seudónimo de Neftalí Ricardo Reyes Basoalto; Parral, Chile, 1904-Santiago de Chile, 1973) Poeta chileno. Comenzó muy pronto a escribir poesía, y en 1921 publicó La canción de la fiesta, su primer poema, con el seudónimo de Pablo Neruda, en homenaje al poeta checo Jan Neruda, nombre que mantuvo a partir de entonces y que legalizó en 1946.
Su madre murió sólo un mes más tarde de que naciera él, momento en que su padre, un empleado ferroviario, se instaló en Temuco, donde el joven Pablo Neruda cursó sus primeros estudios y conoció a Gabriela Mistral. Allí también comenzó a trabajar en un periódico, hasta que a los dieciséis años se trasladó a Santiago, donde publicó sus primeros poemas en la revista Claridad.
Tras publicar algunos libros de poesía, en 1924 alcanzó fama internacional con Veinte poemas de amor y una canción desesperada, obra que, junto con Tentativa del hombre infinito, distingue la primera etapa de su producción poética, señalada por la transición del modernismo a formas vanguardistas influidas por el creacionismo de Vicente Huidobro.
Los problemas económicos indujeron a Pablo Neruda a emprender, en 1926, la carrera consular que lo llevó a residir en Birmania, Ceilán, Java, Singapur y, entre 1934 y 1938, en España, donde se relacionó con García Lorca, Aleixandre, Gerardo Diego y otros componentes de la llamada Generación del 27, y fundó la revista Caballo Verde para la Poesía. Desde su primer manifiesto tomó partido por una «poesía sin pureza» y próxima a la realidad inmediata, en consonancia con su toma de conciencia social.
En tal sentido, Neruda apoyó a los republicanos al estallar la guerra civil y escribió España en el corazón. Progresivamente sus poemas experimentaron una transición hacia formas herméticas y un tono más sombrío al percibir el paso del tiempo, el caos y la muerte en la realidad cotidiana.
De regreso en Chile, en 1939 Neruda ingresó en el Partido Comunista y su obra experimentó un giro hacia la militancia política que culminó con la exaltación de los mitos americanos de su Canto general. En 1945 fue el primer poeta en ser galardonado con el Premio Nacional de Literatura de Chile. Al mismo tiempo, desde su escaño de senador utilizó su oratoria para denunciar los abusos y las desigualdades del sistema. Tal actitud provocó la persecución gubernamental y su posterior exilio en Argentina.
De allí pasó a México, y más tarde viajó por la URSS, China y los países de Europa Oriental. Tras este viaje, durante el cual Neruda escribió poemas laudatorios y propagandísticos y recibió el Premio Lenin de la Paz, volvió a Chile. A partir de entonces, la poesía de Pablo Neruda inició una nueva etapa en la que la simplicidad formal se correspondió con una gran intensidad lírica y un tono general de serenidad.
Su prestigio internacional fue reconocido en 1971, año en que se le concedió el Premio Nóbel de Literatura. El año anterior Pablo Neruda había renunciado a la candidatura presidencial en favor de Salvador Allende, quien lo nombró poco después embajador en París. Dos años más tarde, ya gravemente enfermo, regresó a Chile. De publicación póstuma es la autobiografía Confieso que he vivido.
Información extraída de: www.biografiasyvidas.com

Pablo Neruda compuso esta Oda a la crítica a Odas Elementales de Neftaly Reyes. Imperdible.

Yo escribí 5 versos: uno verde; otro era un pan redondo; el tercero, una casa levantándose; el cuarto era un anillo; el quinto verso era corto como un relámpago y al escribirlo me dejó en la razón su quemadura. Y bien los hombres, las mujeres, vinieron y tomaron la sencilla materia: brizna, viento, fulgor, barro, madera y con tan poca cosa, construyeron paredes, pisos, sueños... En una línea de mi poesía secaron ropa al viento, comieron mis palabras, las guardaron junto a la cabecera, vivieron con un verso, con la luz que salio de mi costado. Entonces llegó un crítico, mudo y otro lleno de lenguas y otros... otros llegaron ciegos o llenos de ojos; elegantes algunos, como claveles con zapatos rojos, otros, estrictamente vestidos de cadáveres. Algunos partidarios del rey y su elevada monarquía, otros se habían enredado en la frente de Marx y pataleaban en su barba, otros eran ingleses y entre todos se lanzaron con dientes y cuchillos con diccionarios y otras armas negras, con citas respetables, se lanzaron a disputar mi pobre poesía a las sencillas gentes que la amaban. Y la hicieron embudos, la enrollaron, la sujetaron con 100 alfileres, la cubrieron con polvo de esqueleto, la llenaron de tinta, la escupieron, con suave benignidad de gatos, la destinaron a envolver relojes, la protegieron y la condenaron, le arrimaron petróleo, le dedicaron húmedos tratados, la cocieron con leche, le agregaron pequeñas piedresitas. Fueron borrándole vocales, fueron matándole sílabas y suspiros, la arrugaron e hicieron un pequeño paquete que destinaron cuidadosamente a sus desvanes, a sus cementerios. Luego se retiraron, uno a uno enfurecidos hasta la locura, porque no fui bastante popular para ellos o impregnados de dulce menosprecio por mi ordinaria falta de tinieblas, se retiraron todos y entonces, otra vez, junto a mi poesía volvieron a vivir mujeres y hombres, de nuevo hicieron fuego, construyeron casas, comieron pan, se repartieron la luz, y en el amor, unieron relámpago y anillo y ahora, perdonadme señores que interrumpa este cuento que les estoy contando y me vaya a vivir por siempre con la gente sencilla...

01 septiembre, 2006

18 agosto, 2006

“No se enamore nunca de ninguna criatura salvaje, Mr. Bell. Esa fue la equivocación de Doc. Siempre se llevaba a su casa seres salvajes. Halcones con el ala rota. Otra vez trajo un lince rojo con una pata fracturada. Pero no hay que entregarles el corazón a los seres salvajes: cuanto más se lo entregas, más fuertes se hacen. Hasta que se sienten lo suficientemente fuertes para huir al bosque. O subirse volando a un árbol. Y luego a otro árbol más alto. Y luego al cielo. Así terminará usted, Mr. Bell, si se entrega a alguna criatura salvaje. Terminará con la mirada fija en el cielo.”
TRUMAN CAPOTE "Desayuno en Tiffany’s"

17 agosto, 2006

Libertad

AL OTRO LADO DEL RIO
Clavo mi remo en el agua, llevo tu remo en el mío. Creo que he visto una luz al otro lado del río. El día le irá pudiendo poco a poco al frío. Creo que he visto una luz al otro lado del río. Sobre todo creo que no todo está perdido. Tanta lágrima, tanta lágrima y yo, soy un vaso vacío. Oigo una voz que me llama, casi un suspiro. Rema, rema, rema-a Rema, rema, rema-a. En esta orilla del mundo lo que no es presa es baldío. Creo que he visto una luz al otro lado del río. Yo muy serio voy remando, muy adentro sonrío. Creo que he visto una luz al otro lado del río. Clavo mi remo en el agua, llevo tu remo en el mío. Creo que he visto una luz al otro lado del río.
Jorge Drexler

16 agosto, 2006

La respuesta

No eres tu mi amor,es el destornillado cotidiano azar, la puerta del delirio, la fangosa realidad, los narcos, la inflación, la solución impar, los dioses apagados, la fantasía incapáz, Berlín, Fidel, el Papa, Gorbachof y Alá. No eres tu mi amor, no eres tu. Son estos días de mierda que también se irán, son Lennon y Guevara que no quieren regresar.
Latinos divididos sin América, soy yo que no me canso de quererte más, es por los pasaportes y la enemistad. No eres tu mi amor, no eres tu. Es tanta democracia para no creer, es la canción de Silvio y la crisis de fe, es la sabiduría de desaprender, es Panamá sin guía agradeciendo a Bush, es un amor por cuba, es socorrer la luz, es como cuando faltas tu. No eres lo que esta noche me costó inventar, es la falta de marcianos, es por mi aterrizar, es que me falta cuento. En esta capital se amarga hasta el romance y la anarquía crece más, es cuerda que se oxida en esta vena de pensar, es musa mal parida, es que no se ni que cantar. No eres tu mi amor, no eres tu, son los demás...
Santiago Feliú

14 agosto, 2006

Este desierto se llama Campos del Arenal, realmente magnífico...son horas y horas de andar sobre un terreno seco, arenoso y casi sin vegetación. Se puede respirar la potencia minera que esconde ese suelo. Mientras viajabamos por allí pusimos la camioneta a más de 100 km, mi pensamiento estaba cerca de las olas, de la arena de una playa azul, de la vista de la inmensidad desde un balcón frente al mar. Escuchaba el bramido del motor y las ruedas que pisaban y disolvian las rocas, escuchaba la música de una tonada y el color que teñia ese paisaje es el mismo que tiñe hace un tiempo casi todas las cosas de mi vida.

02 agosto, 2006

El asunto más extraño del mundo

No me sirven las palabras si no puedo escribir esto con claridad.
Ayer fue un día que comenzó dificil y terminó imposible. Desde las 20,00 hs. en adelante se empezó a complicar sistemáticamente y colapsó cerca de las 23,00 hs.
Cuando salí del trabajo me fui a una reunión política, esas reuniones que hacemos para sentirnos vivos y mentirnos entre nosotros lo útiles que somos a esta sociedad, que - y esto lo digo con total convicción- viviría mucho mejor si nos dedicaramos a otra cosa. Nos creemos un reservorio moral cuando estamos plagados de traidores y arrivistas. El hilo que me une al jefe esta cada vez más delgado y ya empezaron a aparecer los primeros síntomas de una ruptura definitiva, aunque creo que en nuestra actividad es menos creible hablar de cosas definitivas que de buenas intenciones. El caso es que ya no quiero esta vida que llevo como una pesada mochila y ella tampoco me quiere a mi. Anoche, ya en mi casa me desperté antes de la madrugada y no pude seguir durmiendo por el pensamiento recurrente de una casa grande cubierta de plantas, de un amor inconcluso, de alguien que tal vez me esté pensando, de esa mujer que amé y que está sola y me necesita (o no), de esa historia que pudo ser determinante para mi felicidad, de esas hojas y hojas marcadas por el llanto, de ese cuerpo tan único y tan mio ultrajado por manos sin amor, por manos que no son mis manos.
Mi dolor y mis dudas sobre el presente y sobre el futuro se materializaron y rondaban como un pájaro negro o como el cuervo de Poe, sólo les faltaba posarse sobre la tele como si fuera un busto de Palas y graznar Nunca Más.
Hoy temprano presenté la renuncia mediante una nota sencilla y sin ningún adorno. Conservo la secreta y contradictoria esperanza sobre un cambio de rumbo, un golpe de timón que me haga girar 180º. La contradicción está en que si me la aceptan no sabría que hacer y si no me la aceptan tampoco.
En semejante lio, lo que me pasó no fue un tema menor. En un momento presentí que tantas casualidades me estaban cercando y que este monitor explotaria . No sé por qué pero no sería extraño que algo asi me pase.
En la tele Gary Oldman (Drácula) le decía a Winona Ryder (Mina), que era la reencarnación de su amor perdido: "He viajado océanos de tiempo para encontrarte". Cambio de canal a uno de música H tv. y veo a una morena sencilla que cantaba bello, busco una lapicera y anoto el nombre Corinne Bailey Rae, el tema lo anoté después cuando en otro canal repitieron el video: Put your record on...
“...que en todo caso había un sólo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad."
Ernesto Sábato

01 agosto, 2006

Esta Canción de Sabina...

Que Sabina canta mi vida, hace tiempo que no me sorprende. Alguna vez lo hizo y lo siguen haciendo Charly, Fito, Serrat, Silvio, Pablo, Aute y muchos otros que logran que al escucharlos diga: "eso me pasa a mí". Transcribo esta canción que se llama Calle Melancolía.

Como quien viaja a lomos de una yegua sombría, por la ciudad camino, no preguntéis adónde. Busco acaso un encuentro que me ilumine el día, y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden. Las chimeneas vierten su vómito de humo a un cielo cada vez más lejano y más alto. Por las paredes ocres se desparrama el zumo de una fruta de sangre crecida en el asfalto.
Ya el campo estará verde, debe ser Primavera, cruza por mi mirada un tren interminable, el barrio donde habito no es ninguna pradera, desolado paisaje de antenas y de cables.
Vivo en el número siete, calle Melancolía. Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría. Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía y en la escalera me siento a silbar mi melodía. Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido, que viene de la noche y va a ninguna parte, así mis pies descienden la cuesta del olvido, fatigados de tanto andar sin encontrarte.
Luego, de vuelta a casa, enciendo un cigarrillo, ordeno mis papeles, resuelvo un crucigrama; me enfado con las sombras que pueblan los pasillos y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama. Trepo por tu recuerdo como una enredadera que no encuentra ventanas donde agarrarse, soy esa absurda epidemia que sufren las aceras, si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy.
Vivo en el número siete, calle Melancolía. Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría. Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía y en la escalera me siento a silbar mi melodía.