TRUMAN CAPOTE "Desayuno en Tiffany’s"
18 agosto, 2006
TRUMAN CAPOTE "Desayuno en Tiffany’s"
17 agosto, 2006
Libertad
Jorge Drexler
16 agosto, 2006
La respuesta
Latinos divididos sin América, soy yo que no me canso de quererte más, es por los pasaportes y la enemistad. No eres tu mi amor, no eres tu. Es tanta democracia para no creer, es la canción de Silvio y la crisis de fe, es la sabiduría de desaprender, es Panamá sin guía agradeciendo a Bush, es un amor por cuba, es socorrer la luz, es como cuando faltas tu. No eres lo que esta noche me costó inventar, es la falta de marcianos, es por mi aterrizar, es que me falta cuento. En esta capital se amarga hasta el romance y la anarquía crece más, es cuerda que se oxida en esta vena de pensar, es musa mal parida, es que no se ni que cantar. No eres tu mi amor, no eres tu, son los demás...
14 agosto, 2006
Este desierto se llama Campos del Arenal, realmente magnífico...son horas y horas de andar sobre un terreno seco, arenoso y casi sin vegetación. Se puede respirar la potencia minera que esconde ese suelo. Mientras viajabamos por allí pusimos la camioneta a más de 100 km, mi pensamiento estaba cerca de las olas, de la arena de una playa azul, de la vista de la inmensidad desde un balcón frente al mar. Escuchaba el bramido del motor y las ruedas que pisaban y disolvian las rocas, escuchaba la música de una tonada y el color que teñia ese paisaje es el mismo que tiñe hace un tiempo casi todas las cosas de mi vida. 02 agosto, 2006
El asunto más extraño del mundo
Mi dolor y mis dudas sobre el presente y sobre el futuro se materializaron y rondaban como un pájaro negro o como el cuervo de Poe, sólo les faltaba posarse sobre la tele como si fuera un busto de Palas y graznar Nunca Más.
Ernesto Sábato
01 agosto, 2006
Esta Canción de Sabina...
Como quien viaja a lomos de una yegua sombría, por la ciudad camino, no preguntéis adónde. Busco acaso un encuentro que me ilumine el día, y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden. Las chimeneas vierten su vómito de humo a un cielo cada vez más lejano y más alto. Por las paredes ocres se desparrama el zumo de una fruta de sangre crecida en el asfalto.
Ya el campo estará verde, debe ser Primavera, cruza por mi mirada un tren interminable, el barrio donde habito no es ninguna pradera, desolado paisaje de antenas y de cables.
Vivo en el número siete, calle Melancolía. Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría. Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía y en la escalera me siento a silbar mi melodía. Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido, que viene de la noche y va a ninguna parte, así mis pies descienden la cuesta del olvido, fatigados de tanto andar sin encontrarte.
Luego, de vuelta a casa, enciendo un cigarrillo, ordeno mis papeles, resuelvo un crucigrama; me enfado con las sombras que pueblan los pasillos y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama. Trepo por tu recuerdo como una enredadera que no encuentra ventanas donde agarrarse, soy esa absurda epidemia que sufren las aceras, si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy.
Vivo en el número siete, calle Melancolía. Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría. Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía y en la escalera me siento a silbar mi melodía.
31 julio, 2006
Buenisimo: se terminaron las vacaciones
30 julio, 2006
Los otros vienen a vivir su vida en mi ventana
Primer acto:
Me fui a dormir recién a las tres de la mañana y a las cinco me desperté por unos gritos en la vereda, me levante de un salto, fui hasta la ventana del living y mire hacia la calle. Un chico discutía con la novia en la puerta de mi casa.
Distancia del hecho: 2 metros. Temperatura: 6º, yo miraba por la rendija de la persiana de madera y sólo podía ver desde la cintura para abajo, pero escuchar, escuchaba clarito.
Como todas las cosas de la vida me hacen pensar -constantemente- en todas las cosas de la vida, esa madrugada, a oscuras, descalzo, envuelto en la manta que cubre el sillón del living y raspando mi nariz en la madera recordaba al Mario de otro tiempo, cuando era un adolescente implacable, torturado y torturador, que se imponía con juegos de palabras y era capaz de dar vuelta cualquier situación.
Pero mejor pasemos al segundo acto, que esto no se terminó tan fácil.
Pensaba cuando ya estaba desvelado, tomando café y mirando las repeticiones de Sony, que patética noche de viernes la mía y allí nomás me dije de jueves, de miércoles, de martes… (se viene, se viene la pregunta…)
- Porqué no salió el viernes? me interpela el oficial sin cara que vive arriba del ropero.-Porque estaba ebrio respondí (se viene, se viene la pregunta…) De alguna manera, en el fondo de esa taza de café se empezó a dibujar mi más íntimo rostro y tuve miedo.
- Porqué estaba ebrio?- no sé, pero seguro que no fue por la comida.
- No se haga el gracioso, mire que lo conozco, que tomó? -Tomé jugo de los viñedos de altura, (mis brazos hacia arriba, las piernas distantes entre si, de rodillas sobre la cama, mirando al cielo y con un dejo de culpa que se podía entrever en el ceño y tal vez los más observadores verían en la tensión de mis hombros) tinto, de exportación, cantidad: 4 botellas, precio por botella: 28 pesos casi 10 dólares. Satisfecho? (se viene, se viene la pregunta…)
- Pero a todo esto, dígame... (se viene, se viene la pregunta…) ¿Porqué estaba solo?
26 julio, 2006
¿Quien muere?
25 julio, 2006
24 horas
Uno -prisionero hasta de las más mínimas convenciones- espera ansioso encontrar las semejanzas en iniciales, números, guiños favorables de los astros o al menos señales transmisibles, refutables, que permitan comparaciones, perspectivas, que sigan los pasitos cansinos de la lógica (dos proposiciones verdaderas no pueden negarse a si mismas...) y lo sorprenden (de verdad que lo sorprenden) con datos más abarcadores y a la vez más convincentes.
Me queda la sensación de que esa niña es irrealidad hecha de humo o de materia de nube y que tiene en la mirada los singulares puñales de Electra. Dejó un tibio beso en la frente, que correspondo a mi manera antigua con un leve quiebre de cintura.
Hoy es un día azul de primavera, creo que moriré de poesía, de esa famosa joven melancólica no recuerdo ni el nombre que tenía. Sólo sé que pasó por este mundo como una paloma fugitiva: la olvidé sin quererlo, lentamente, como a todas las cosas de la vida. (Nicanor Parra)

